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7 mitos sobre la Toxina Botulínica (botox) para las patas de gallo

7 mitos sobre la Toxina Botulínica (botox) para las patas de gallo

7 mitos sobre la Toxina Botulínica (botox) para las patas de gallo

Actualmente una de las sustancias más utilizadas en los tratamientos estéticos es la toxina botulínica, ya que ofrece a los pacientes la oportunidad de obtener resultados favorables, sin necesidad de ser sometidos a un tratamiento invasivo o una cirugía. Sin embargo, aunque se trata de uno de los tratamientos más demandados en el mercado, se han llegado a generar algunos mitos sobre su uso. A continuación, conoceremos los mitos más comunes sobre la toxina botulínica (botox) en tratamientos para las patas de gallo.

La toxina botulínica no es un tratamiento eficaz para las patas de gallo

Muchas personas han llegado a creer que la toxina botulínica no es un tratamiento eficaz para las patas de gallo, ya que muchas personas confunden los diferentes tipos de arrugas o simplemente han visto malos resultados en la zona. Sin embargo, lo cierto es que las patas de gallo son una de las zonas que mejor responden al tratamiento con toxina botulínica, incluso se ha llegado a confirmar a través de ensayos clínicos que se han visto mejoras de hasta un 70% en las patas de gallo en condiciones de moderadas a graves, luego de ser aplicado el tratamiento con toxina botulínica.

Solo para arrugas causadas por el envejecimiento

Algunas personas piensan que la toxina botulínica solo sirve para tratar arrugas causadas por el envejecimiento y que el tratamiento no es efectivo contra las patas de gallo (que son arrugas causadas también por expresiones faciales). Sin embargo, aun cuando las patas de gallo están relacionadas con la edad, en realidad son arrugas dinámicas que se forman a causa de los movimientos musculares repetidos alrededor de los ojos (sonreír, entrecerrar los ojos, reír) y también pueden aparecer en personas jóvenes o de mediana edad. La toxina botulínica tiene la capacidad de actuar sobre este tipo de arrugas, independientemente de la edad, siempre y cuando sean arrugas causadas por la actividad muscular.

Resultados inmediatos

Muchas personas creen que la toxina botulínica brinda resultados “inmediatos” en el tratamiento de patas de gallo, incluso muchos esperan eliminar instantáneamente las arrugas en esa zona en tan solo una o dos horas. Sin embargo, la mayoría de los resultados de los tratamientos estéticos dependen del proceso biológico de cada paciente y, aunque la toxina botulínica es muy eficaz para las patas de gallo, se requiere un periodo de espera para que los resultados completos sean visibles. Se estima que los resultados serán notables en un periodo comprendido entre 3 y 7 días.

Provoca parálisis permanente

Muchas personas han llegado a creer que la toxina botulínica causa parálisis permanente en el área aplicada, sobre todo cuando se utiliza para tratar las patas de gallo. Sin embargo, lo cierto es que la toxina botulínica actúa proporcionando una relajación temporal que suaviza la zona denominada “patas de gallo” y no paraliza los músculos de forma permanente.

En este punto debemos destacar que existe una diferencia entre relajación muscular temporal y parálisis permanente; los efectos temporales de la toxina botulínica (aplicada en las patas de gallo) generalmente duran entre 3 y 4 meses. Luego de este periodo, los músculos recuperan gradualmente su actividad y las arrugas pueden reaparecer si no se repite el tratamiento.

7 mitos sobre la Toxina Botulínica (botox) para las patas de gallo

Se puede usar cualquier marca para el tratamiento

Algunas personas piensan que se puede utilizar cualquier marca de toxina botulínica para el tratamiento de patas de gallo. Sin embargo, lo cierto es que, aunque todas las marcas de toxina botulínica comparten el mismo ingrediente activo, cada presentación difiere en su formulación, estructura de la proteína, distribución, inicio de acción y, en determinados casos, tiempo de duración. Por lo tanto, la elección de la marca de toxina botulínica puede afectar tanto la experiencia como los resultados en el tratamiento de las patas de gallo.

Cualquiera puede inyectar toxina botulínica

Muchas personas creen que cualquiera puede inyectar la toxina botulínica para las patas de gallo. Aunque se trata de un tratamiento inyectado (y las inyecciones suelen parecer fáciles y rápidas), lo cierto es que el tratamiento con toxina botulínica es un procedimiento médico, cuya aplicación y dosificación correctas son fundamentales, por lo que se requieren conocimientos médicos especializados, precisión y formación profesional.

Es importante destacar que en manos equivocadas, se aumenta el riesgo de obtener malos resultados y complicaciones. Debido a esto, es necesario que el procedimiento se realice por profesionales calificados y certificados, como médicos estéticos o dermatólogos.

Tratamiento adictivo

Algunas personas piensan que la toxina botulínica (para las patas de gallo) es un tratamiento adictivo, ya que la mayoría de los pacientes suelen continuar o repetir los tratamientos. Sin embargo, lo cierto es que la continuidad del tratamiento se trata de una decisión personal y mantenimiento estético, no de una adicción o dependencia fisiológica ni química causada por la toxina botulínica.

En este punto debemos destacar que la toxina botulínica para las patas de gallo es un tratamiento seguro, temporal y totalmente voluntario, por lo tanto, cada paciente puede decidir si repite dicho tratamiento y si está a gusto con los resultados obtenidos, o simplemente no desea continuar con el tratamiento una vez que pase el tiempo de duración de los resultados.

¿Qué opinas sobre este tema? ¿Deseas conocer más sobre el tratamiento con toxina botulínica?

Si estás interesado en el tratamiento de toxina botulínica (botox) para las patas de gallo en Los Olivos, puedes reservar tu cita visitando el siguiente enlace.

Imagen de Laia Núñez vía Unsplash bajo licencia creative commons.

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